Método Suzuki

Se dice que la música es el lenguaje del alma, que con ella podemos sentir una amplia variedad de emociones y sentimientos tan encontrados como la alegría o la tristeza, como la pasión o el desaliento, como la desesperanza o la fe. Por ello, la música ha sido la forma más idónea para transmitir ideales o manifestar emociones, y hacerlas llegar a todos aquellos que deseen escucharlas.

Dado el amor que muchos sienten por la música, se ven alentados por esa pasión y deciden aprender a tocar un instrumento musical; pero ésta no siempre es una tarea sencilla para todos y en el proceso pueden ser muchos los que se frustren, sobre todo a muy temprana edad.

 

¿Qué es el método Suzuki?

Esta metodología es conocida por muchos nombres: método de la lengua materna, método de la educación del talento, o método Suzuki. El creador fue el japonés Shinichi Suzuki, un virtuoso violinista y pedagogo de la música, cuyas teorías acerca de la enseñanza ejercieron una gran influencia en su país y, posteriormente, en otras partes del mundo.

Este método de aprendizaje se basa en la firme creencia de una idea fundamental: todo talento se puede adquirir mediante la dedicación del tiempo necesario  y la inclusión en el aprendizaje de los estímulos correctos. El método en sí mismo, aunque aplicable a muchos campos y disciplinas distintas, se canalizó en específico hacia el ámbito de la música (inicialmente en la enseñanza del violín, dado que ése era el instrumento en el cual se había formado Suzuki), donde recomendaba que el desarrollo de la habilidad musical comenzara a muy temprana edad, alrededor de los 3 ó 4 años.

 

Niña y guitarra

 

Este método se subdivide en dos tipos de lecciones que debe tomar el alumno:

  1. La lección individual: encargada de trabajar y reforzar las nociones básicas musicales del instrumento que se desea aprender. Aquí se incluyen aspectos como la postura que se debe tener, las técnicas correctas para tocar dicho instrumento y las pertinentes prácticas de las piezas de música más sencillas, para que el pequeño comience a adquirir una buena destreza.
  2. La lección grupal: aquí  el niño pone en práctica todo lo aprendido en la lección individual.  Este tipo de enseñanza resulta idónea como complemento a los conocimientos ya adquiridos, ya que las clases en grupo implican ayudas mutuas ante las dificultades del aprendizaje, porque entre los pequeños se van ayudando mutuamente, y se da el proceso de aprendizaje por imitación, mejorando, así, sus habilidades y destrezas. También lo ayuda a adaptarse a la sincronización y entendimiento que debe existir en un entorno de trabajo grupal.

En las clases en grupo debe animarse a los niños a la participación activa comentando el trabajo de los demás compañeros, compartiendo con ellos sus experiencias de aprendizaje, hablando acerca de los problemas con los que puedan haberse encontrado y cuáles han sido las soluciones más eficaces.

Además, hay que valorar el gran aliciente que supone para el niño la diversión inherente a las clases grupales, en contraposición con las lecciones que recibe a nivel individual y que animan al nño a compartir su experiencia musical. En la mediad de lo posible debemos animarle a que comparta los conocimientos que vaya adquiriendo con sus amigos y la familia.

 

Niño cantando

 

Características del método Suzuki.

Aunque inicialmente el método formó a niños en la disciplina del violín, a día de hoy existen adaptaciones para la gran mayoría de instrumentos o, incluso, para todos aquellos interesados en desarrollar sus habilidades de canto. Sin embargo, los fundamentos del método Suzuki no cambian de un instrumento a  otro y se aplican por igual independientemente de la disciplina en la que se esté formando el niño.

Los pilares establecidos por su creador se resumen en 7 principios fundamentales:

  • El papel de los padres: El método Suzuki considera el rol de los progenitores como algo fundamental. Por ello creó el “Triangulo Suzuki”, donde cada una de las esquinas representaba a: el tutor, alguno de los padres y el niño. El propósito es contar con la presencia de alguno de ellos, además del profesor, en las lecciones de los pequeños.
  • Escucha activa: Esta metodología funciona escuchando primero la pieza musical a aprender para luego repetirla constantemente, en un instento por imitar, en la medida de lo posible a la original.
  • Actitud positiva y respeto al prójimo: La filosofía se rige por una creencia profunda en el positivismo y en un gran respeto hacia todos los seres humanos, en especial a los niños.
  • Confianza: La prioridad es crear un ambiente que motive al estudiante a querer aprender y practicar más, basándose en el apoyo y la confianza.
  • Apoyo en el grupo: Es una equilibrada mezcla entre el aprendizaje individual y el colectivo. Primero los alumnos van aprendiendo por cuenta propia y luego se complementan unos a otros en prácticas grupales, con el objetivo de promover una interacción sana con sus compañeros.
  • Formación integral, más allá de la música: El método tiene como prioridad formar seres humanos bondadosos y nobles, a través de la música.
  • En esta metodología el niño siempre es lo más importante.

 

Niños leyendo música

 

¿Cómo trabaja el método?

Se le atribuye un papel fundamental a los padres durante todo el proceso de aprendizaje del niño. Esta función se inicia en las primeras etapas de la formación, cuando el alumno es todavía muy pequeño, pidiendo a los padres que entren en la clase con el niño y el profesor. De ahí, el famoso “Triángulo Suzuki”. De este modo, como padres podemos motivar constante a nuestro hijo, conociendo de primera mano la evolución de su aprendizaje, lo que permite tener información acerca de las posibles dificultades con las que se topa el niño y que podrían desanimarlo e incluso frustrarlo.

Esta implicación debe ser continua y aplicarse según un sistema que irá variando en función de la etapa del aprendizaje en la que se encuentre el niño y de la evolución que vaya teniendo.

Por ello, los alumnos que acaban de empezar, deberían practicar todos los días acompañados de sus padres durante un periodo de tiempo no superior a los 15 minutos. A medida que el aprendizaje avanza y desarrolla un mayor dominio del instrumento (además de aumentar su capacidad de concentración), podrá dedicarle más tiempo.

La presencia de los padres en las clases y el estudio diario de sus hijos debe ser activa y generar sentimientos de confianza en el niño, centrándose en los aspectos positivos de su formación, animándolo a superar las dificultades, dándole la enhorabuena ante sus éxitos. Todo ello, con la finalidad de crear un sentimiento de confianza ante el instrumento y el hecho de “tocarlo” y desarrollar su autoestima.

 

Niña cantando

 

El método de la lengua materna.

Suzuki creó su método de enseñanza basándose en los mismos principios que siguen todos los niños a la hora de adquirir las habilidades del habla. Se dio cuenta de que todos nosotros aprendemos a hablar independientemente de si tenemos talento para ello. De hecho, Suzuki opinaba que el talento era algo que podía educarse.

Se fijó en los elementos esenciales que intervenían en al aprendizaje de las primeras palabras de los niños y trazó una serie de ideas generales que podían ser aplicadas a la obtención de nuevas habilidades, entre ellas la música.

Analogía con el aprendizaje de la lengua materna:

  • El niño aprende sus primeras palabras en un ambiente de confianza, rodeado de sus padres y seres queridos.
  • Mantiene una escucha activa de las palabras que son utilizadas en su entorno.
  • Adquiere el hábito de la imitación, tratando de emitir los mismos sonidos que oye.
  • Recibe ánimos constantes de sus padres ante sus primeros intentos y todos tienden a celebrar las primeras palabras que pronuncia finalmente el niño.
  • Todo ello contribuye a crear un entorno que favorece la pérdida de miedos ante el aprendizaje y ayuda a consolidar la autoestima del niño que no verá un obstáculo en el aprendizaje de palabras y frases  cada vez más complejas.

Niña tocando el violín

 

Historia del método Suzuki.

Shinichi Suzuki comenzó sus estudios de violín a muy temprana edad. Todos estos conocimientos y aprendizajes fueron luego complementados por muchas ideas del mundo occidental, cuando realizó su viaje a Europa. Con el tiempo y dad su gran habilidad analítica, se dio cuenta de que los niños, a muy corta edad y a pesar de sus limitaciones, siempre lograban aprender su lengua materna. Esto lo llevó a concluir que la habilidad musical no es un talento innato, sino que, al igual que el aprendizaje del lenguaje, también se puede alcanzar con mucha práctica y repetición.

La filosofía Suzuki se basa en que el talento no nace, sino que se desarrolla y educa con constancia y esfuerzo. Las técnicas pedagógicas de Shinichi, que moldearon la metodología Suzuki, han causado tanto impacto, que actualmente son aplicadas por muchas instituciones en más de 50 países a nivel mundial.

 

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