Violín electrónico

Qué es un violín electrónico

Seguro que alguna vez has visto por televisión, o en un concierto, un instrumento que sonaba como un violín y se tocaba como un violín pero que, a simple vista, no se parecía en nada a la imagen que tenías de este instrumento: ese es el violín electrónico, o eléctrico.

La evolución natural de muchos instrumentos ha sido la aparición de su versión electrónica. Una forma diferente de concebir el sonido con la atractiva opción de aumentar los decibelios con los que estos se pueden transmitir a la audiencia. En el caso de los violines electrónicos nos encontramos con una pieza similar a la versión acústica (el violín clásico que todos conocemos), al menos en cuanto a la forma de sostenerlo y utilizar el arco. Pero su funcionamiento es totalmente diferente.

Algunos puristas aseguran que el sonido de un violín electrónico jamás será comparable al de un violín convencional. En cierto modo, es una cuestión de gustos, pero también de perspectivas. Y es que resulta innegable que esta moderna evolución sonora y estética del instrumento acústico tradicional ofrece matices, efectos y posibilidades que jamás se podrían obtener con su versión clásica.

¿Cómo funciona un violín electrónico?

Un micrófono piezoeléctrico instalado debajo del puente del instrumento (algo parecido a las pastillas de las guitarras eléctricas), es el encargado de transformar las vibraciones de las cuerdas en sonidos a través de la intervención de un amplificador eléctrico. Así pues, a menos que se disponga de este aparato, el sonido del violín electrónico apenas se percibirá si no es estando muy cerca del propio instrumento (algo, por otro lado, que puede ser de mucha utilidad para quienes quieren, o necesitan, practicar sus partituras de manera silenciosa.

 

Similitudes y diferencias entre violín electrónico y violín convencional

Iguales pero diferentes. El violín electrónico y el convencional comparten una misma esencia, pero no hace falta ser muy observadores para entender que existen diferencias sonoras y morfológicas considerables.

La principal diferencia entre un violín electrónico y uno tradicional es que el primero no requiere de caja de resonancia. ¿Cómo es posible? Como su propio nombre indica, se trata de un instrumento en el que el sonido se obtiene a través de la amplificación eléctrica, por lo que no es necesario un espacio físico en el que ésta se produzca. En consecuencia, la forma del instrumento no afecta al sonido ni a su calidad, por lo que la variedad de diseños es mucho más amplia y original.

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Al sonar mucho menos, el violín eléctrico necesita esa etapa extra de amplificación, para que el sonido tenga el volumen y la proyección adecuadas (sobre todo si vamos a tocarlo en exteriores). Debido a ello, siempre veremos al violín electrónico asociado a los amplificadores, tal y como sucede en otros instrumentos, como la guitarra eléctrica.
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En lo que respecta a sus semejanzas, el violín electrónico y el acústico comparten los mismos principios básicos a la hora de tocarlos. De hecho, las cuerdas pueden ser las mismas en ambos tipos de violín y la técnica a la hora de tocarlo es, evidentemente, igual en los dos. Además, el arco del violín acústico sirve para tocar cualquier modelo de violín electrónico.

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Un consejo de profesional, en la respectivo a los arcos utilizados en los violines electrónicos.

Debido a la naturaleza y características del sonido del violín electrónico, éste suele utilizarse en eventos y conciertos al aire libre. Por ello, la exposición y el deterioro de los materiales que componen el instrumento pueden verse aumentados. Esa es la razón, precisamente, por la que muchos músicos se decanten por un arco de violín fabricado en fibra de carbono, ya que de ese modo se obtiene una dureza y resistencia que lo harán más duradero si lo utilizamos a menudo en exteriores.

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Breve historia del violín electrónico

Ya desde la década de los 20 del siglo XX se empezaron a utilizar violines eléctricamente amplificados. Su aparición en escena supuso toda una revolución musical en la que el artista de jazz Stuff Smith tuvo un gran protagonismo. No en vano, Smith fue uno de los primeros en concebir esa posibilidad de amplificar eléctricamente el sonido de los violines, una idea innovadora que con posterioridad retomarían las empresas Electro Stringed Instrument Corporation, National and Vega y Fender, bajo cuya firma se fabricaron violines eléctricos en las décadas de los 30, los 40 y los 50 del siglo XX.

A comienzos de los 90, la intérprete Vanessa Mae le daría fama internacional a este instrumento, convirtiéndolo en todo un distintivo de su particular concepto de la música clásica, en la que siempre hay espacio para introducir cambios novedosos y evolucionar.

En la actualidad, los violines electrónicos permiten obtener efectos de sonido sorprendentes (distorsiones, flangers, delays…) que le dan a las composiciones musicales un toque muy característico.

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